Travel México: Las Estacas.

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7:00pm. Maira, Gabo, Xuzzi, Jc y yo nos encontramos apretados en el carro camino a Cuernavaca. El camino fue un poco cansado, sin embargo una excelente compañía hace de cualquier trayecto algo agradable y divertido; y con amigos como ellos nunca importa el lugar, importa el momento… Ese es mi primer tip de viaje para ustedes.

Al llegar a la casa donde creció Maira, que sería donde pasaríamos la noche, me sentí como en mi propio hogar. ¿No les ha sucedido eso? Llegan a una casa que no conocen, pero la calidez y tranquilidad que emana resulta muy familiar y acogedora para ustedes. Bueno, así. La casa estaba llena de recuerdos familiares, cómodos sillones y mas que nada, tazas. No es broma, había tantas tazas que habían sido coleccionadas a lo largo de los años, que los chistes no se hicieron esperar. Aún escribir de ello me da risa.

Después de dejar las maletas y platicar un rato, nos fuimos directo a cenar. Llegamos a la pozoleria “El Grano de Oro” y déjenme les platico. No, no, no, esas quesadillas con pollo y las tortas de pastor, son otro pedo. Estoy casi seguro que el agua de horchata era natural y no de sobre, pero de antemano una disculpa por no haber investigado este hecho de tanta importancia a fondo, se los debo. Lo que sí les aseguro es que la atención es muy amable, los precios bastante accesibles y abren hasta altas horas de la madrugada, lo que siempre es un gran plus.

Regresando a la casa, nos pusimos a cocinar entre todos -menos Xuzzi, porque él hasta el cereal quema- y preparamos los snacks que llevaríamos con nosotros mañana. Entre risa y risa nos cayó la madrugada, por lo que programamos los horarios en los que cada quien se bañaría y nos fuimos a dormir. Casi no dormí porque una cucaracha gigante me atormentó toda la noche e intentó acabar con mi vida. 

¡Amanecí muy descansado y listo para empezar el día! Nos despedimos de los perros de la casa y subimos las maletas junto con todo lo demás al coche y partimos. El camino fue lo mas agradable. Calles despejadas, vidrios abajo, buena música (tal vez Gabo no esté tan de acuerdo con eso hahahaha) y cervezas frías.

Les anticipo que yo nunca había ido a este lugar, y no sabía que esperar, ya que no lo había googleado. Pues con lo que me topé fue un bellísimo paraíso natural, lo primero que vi fueron pequeños lagos cubiertos con flores de loto.

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Luego, las impresionantes palmeras, y todas las hermosas enredaderas y flores que tapizaban las paredes y todo el lugar en general. Soy un gran, gran, fan de toda la fauna, las flores son de los seres que mas disfruto fotografiar, por lo que yo estaba anonadado. Al llegar al puente colgante, pudimos admirar el río de Las Estacas. Cristalino, reflejante de toda la vida que se encuentra en el. Todos caminamos despacio, precavidos y atentos a cada paso.

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Lo primero que hicimos fue buscar un asador -en donde vean uno desocupado, agárrenlo- y encontrar un área en donde pudiéramos dejar algunas cosas e ir a hacer check-in al hostal donde pasaríamos la noche. Nosotros nos hospedamos en “Fuerte Bambú”, el costo por noche es de $524.00MXN y ya incluye la entrada al parque (el costo de la entrada es de $320.00MXN). No les voy a mentir, soy muy quisquilloso en general en los lugares en los que me hospedo al viajar, por lo que me encontraba un poco nervioso, sin embargo el cuarto en donde había 3 literas, estaba muy pulcro y la cama razonablemente cómoda. Aquí, no había baños en cada cuarto, sino comunales para todos los hospedados. Pero si, recomiendo totalmente el quedarse ahí, sin embargo si tienen ganas de consentirse un poco más, también existen otras opciones de hospedaje.

Pero neta, lo último que harán será pasar tiempo en su cuarto. Lo mejor está fuera de el. Al regresar a nuestro sitio no esperamos más y nos sumergimos al río. El agua estaba helada, pero después de aletear como pájaro en agua, se regula tu temperatura corporal y solo queda disfrutar. Y eso fue lo que hicimos, todo el fin de semana.

Uno de los atractivos mas importantes es el “Borbollón”, el manantial que alimenta el río del parque. Donde puedes tirarte de clavado desde la fosa, una y otra vez. Omar y yo decidimos rentar unos esnórquel, y fue la mejor decisión. El costo de renta es de $100.00MXN, pero debes dejar $200.00MXN de depósito (si, es un poco caro, pero vale la pena, créanme). Pudimos descubrir todo lo que yace debajo del agua desde el Borbollón hasta nuestro sitio de camping; tampoco se esperen miles de maravillas y tesoros en el camino, verdaderamente la razón por la que mas vale la pena rentarlos es por la vista del impresionante manantial además de que hace el recorrido por el río, que es cansado, mas placentero.

Otro gran atractivo son los columpios; hay dos, uno mas extremo que el otro. Obvio nos tiramos varias veces de ellos, e incluso fuimos testigos de los malos e increíblemente graciosos aterrizajes de Dani en el agua.

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Foto de: @oscar_ro – Dani (@plasticofino), posando muy grácil para la foto antes de mostrarnos sus habilidades de clavadista.

Ya cansados, el resto del tiempo lo dedicamos a asolearnos, comer, tomar, fotografiar, reír y celebrar a Maira, la amada cumpleañera. No pudo haber sido un mejor fin de semana, ¡y solo nos queda esperar al siguiente #Maidorá!

Si ya han tenido la fortuna de ir y explorar “Las Estacas”, cuéntenme de su experiencia, y si este post los animó a ir, no dejen de contarme su aventura.

¡Exploremos México!

Gracias por leer,

Ricardo.

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Foto de: @monica_etzel – ¡Todos juntos!